Jacqueline Sepúlveda y Carlos Cerda es un matrimonio dedicado al empaste y a la encuadernación de libros que vive en la comuna de Independencia. Jacqueline recuerda haber visto a su padre empastando de siempre. Dice que ella lo acompañaba y que le ayudaba a sacar los corchetes de las hojas. Haciendo esta labor, más de alguna vez, se accidentó por "urguete" y meter las manos donde no debía. Ahora se ríe de esas anécdotas que la marcaron y la impulsaron a perfeccionarse y a incorporar el oficio de empastadora en su vida. Un trabajo que hoy ejerce con mucha dedicación junto a toda su familia.
Jorge Herrera en su taller instalado en su propia casa
Prácticamente solo se fue formando desde pequeño, cuando se apasionaba por la artesanía en madera. Estaba aún en el colegio y lo que partió siendo un “hobby” se transformó en un oficio al cual le dedicaba cada vez más tiempo. “Al principio eran barcos en miniatura, que los hacíamos dentro de ampolletas. El barco se fabrica afuera en proporción a la botella o donde se instale, después se desarma y arma adentro con pinzas”, así explica Jorge Herrera los inicios de su actividad como orfebre. Más tarde estudió Programación de Computación en San Felipe, pero como su vocación iba por otro lado, desertó al tercer año. Luego se inscribió en la Escuela de Artes y Oficios de El Almendral, en donde aprendió bastante y conoció a una profesora que en especial lo apoyó mucho y lo impulsó a continuar.